La sensatez como motor de transformación

Ideas, tendencias y una mirada al futuro de la franquicia y del sector de la restauración en cadena.

La sensatez como motor de transformación

Estando inmersos en la mayor crisis a la que se ha enfrentado mi generación, todos hacemos un esfuerzo por seguir día a día toda esta avalancha de información que nos llega y mantenernos a la vanguardia de nuestros sectores. Entre todo lo leído, me quedo con el viejo consejo de mi padre, consejo simple, que lo resume todo “en la vida, lo más importante es ser sensato”.

Para el Grupo Dihme, sensatez significa anticipación, como también lo han hecho muchos empresarios y emprendedores, muchos de ellos franquicias, que han sabido estar a la altura que la situación requería y de los cuales me siento orgulloso.

Por eso, implementar y anticipar con tiempo planes de contingencia que incluían todas las actividades y escenarios posibles ha sido vital para afrontar estas últimas semanas: desde procedimientos “contactless” de trabajo en tienda, hasta organización de turnos, gestiones laborales y con la administración, pasando por otras tareas que aseguren la salud financiera de la empresa.

Con estas tareas en orden, muchos de nosotros nos sumergimos en la rutina del teletrabajo y con toda nuestra sensatez nos volcamos en anticipar el futuro que, claro está, cambiará.

La transformación del mundo de la franquicia dependerá mucho de cómo seamos capaces de proveer conceptos rentables y para esto habrá que revisar cada partida de la cuenta de resultados, ya que los márgenes serán estrechos y cada euro gastado contará más que nunca. Seremos también innovadores en los propios conceptos, anticipando como será la nueva “experiencia de cliente”.

Me resisto a pensar sobre la “caída” de lo sostenible. Lo he visto y leído en muchos “foros”, pero creo que es algo que no tiene vuelta atrás y que el consumidor no admitirá.

Volverá a cobrar importancia (siempre la tuvo) el capital humano, al que debemos cuidar con especial atención durante este tiempo, porque sin ellos no hay plan que valga.

Y por último, cambiará la relación entre el franquiciador y franquiciado. El primero, escuchando más al franquiciado en un entorno colaborativo, constructivo y flexible, y el franquiciado, por su parte, siendo más profesional y proactivo que nunca, un auténtico todoterreno, capaz de negociar con bancos, con arrendadores…

Durante este lapso de confinamiento, nuestros equipos han trabajado arduamente para asegurar la reapertura de nuestros locales de Blue Moon y La Sagrada Fábrica en estado óptimo. Conservando su “alma”, pero adaptados a los requisitos de seguridad sanitaria que se nos van a exigir y que debemos cumplir y demostrar.

También ha sido el momento de mejorar esas pequeñas cosas que, en condiciones normales, nunca tenemos tiempo de realizar. Tiempo de pensar, de buscar nuevos enfoques a esa experiencia de cliente que nos hace una franquicia distinta, de rediseñar cartas y menús, de ampliar los planes de formación del personal…

Creo sinceramente que todo va a cambiar, pero depende de nosotros que el cambio sea para mejor. El sector franquicia siempre ha salido reforzado de las crisis y esta vez no será una excepción.

¡¡Empecemos ya a construir esas nuevas franquicias!!

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